domingo, 26 de abril de 2015

LA SUBJETIVIDAD A ESCENA, EL APORTE DE ALFRED SCHÚTZ A LAS CIENCIAS SOCIALES


“El  objetivo primario de las ciencias sociales es lograr un conocimiento organizado de la realidad social” ALFRED SCHUTZ.

¿Por qué el objeto de estudio de las ciencias sociales es el sujeto?
Rubbi Castro MCausland

     Luego de leer el texto de Daniela Soldano sobre la obra de Alfred Schütz, saco en claro que el sujeto es ante todo reflejo de su subjetividad. Schütz afirma que el yo posee un cúmulo de vivencias que, en su momento, carecen de significado; pero cuando ya se ubican en el pasado pueden ser reflexionadas, reconocidas e identificadas. Ahora bien, en este proceso influye grandemente el acervo de experiencias que ya hacen parte del ser, así como sus intereses y posiciones ante el mundo. La subjetividad del sujeto está dada a partir de lo que él es como ente pensante que enfrenta una realidad, que a la vez está integrada por otros sujetos que, como él, también piensan desde sus propias perspectivas, lo que da paso a la intersubjetividad.

     Por otro lado, el sujeto da significados a los eventos que experimenta, ya sea de manera propia o ajena. Para llegar a esto, se hace uso de un contexto que puede ser subjetivo u objetivo. Con relación al primero, alude a los proyectos que tiene el individuo y que lo hacen actuar de determinada manera. El segundo se refiere a la realidad, lo que es verificable. Con base en esto, se puede afirmar que el sujeto, en tanto objeto de estudio de las ciencias sociales, es un ser complejo, con diversas facetas, que se posiciona en su mundo cotidiano y  que exige un análisis riguroso de sus características; es un yo que a la vez se relaciona con un tú, cada uno con sus propias percepciones y acciones. Pienso entonces que sólo las ciencias sociales como tal pueden llevar a cabo este análisis, con el fin primordial de conocer al sujeto para interpretarlo y comprenderlo, para reconocer el sistema en el que se basa la identidad del ser.

     El sujeto como individuo necesita ser reflexionado, pensado y deconstruído, para luego ser comprendido a cabalidad. A partir de los fundamentos y principios teóricos de las ciencias sociales, el sujeto puede ser estudiado desde una perspectiva “no prejuiciada”, en términos de Schütz. En otras palabras, las ciencias sociales le dan la posibilidad al investigador social de observar y analizar al sujeto sin ataduras ni presiones que le cohíban o restrinjan su labor.

     Ahora bien, el ser humano le brinda a su vez  a las ciencias sociales un objeto de estudio rico en experiencias, vivencias, pensamientos, opiniones, que le dan diversos carices. No es éste un objeto de estudio fijo, pasivo, estático; por el contrario, es un individuo cambiante, renovable, activo, que le aportará al investigador mucho conocimiento. Es esta una relación curiosa y que quizás no se presente en ninguna otra de las ciencias: tanto investigador como objeto de estudio aportan a la investigación y el uno aprende del otro. Ni el investigador ni el sujeto serán los mismos al final de la investigación porque mucho o poco cada uno habrá influido en el otro.

     En conclusión, el objeto de estudio de las ciencias sociales es el sujeto porque es éste quien responde completa y satisfactoriamente a lo que las ciencias sociales requieren: un objeto de estudio dinámico, sociable, cuya subjetividad le permite reconocer el mundo en el que se encuentra.


Isbelis Jácome Mendoza

Alfred Schutz, sociólogo y filósofo austriaco (1899–1959), es uno de los teóricos con mayor influencia en las teorías sociales actuales, las cuales reivindican la importancia del sujeto en la construcción de la realidad social.  La finalidad es comprender el mundo con los otros, a través de su significado intersubjetivo, en el entendido de que, el conocimiento del otro se dará, al buscar comprenderlos como individuos que pertenecen a un grupo social con características que son construidas y aceptadas colectivamente.
La lectura del capítulo nos invita a la comprensión de la teoría intersubjetiva, en la que se plantea un análisis de la realidad social a partir de las interacciones con los otros en su mundo vida. A partir de allí y como hilo conductor de este escrito,  surge la interrogante ¿por qué el objeto de estudio de las ciencias sociales es el sujeto? Partiendo del hecho de que si el conocimiento se genera entre sujetos, entonces la “intersubjetividad” y la manera como ésta creaba un “mundo de la vida” debían ser un tema de investigación. A partir de allí, surge la propuesta de interpretación de la realidad que hace Schutz, tomando como eje de análisis la relación entre estructura y acción, razón por la cual resulta conveniente indagar las conceptualizaciones del mundo de la vida cotidiana, acción social y finalmente la intersubjetividad.
El sujeto que vive en el mundo social está determinado por su biografía y por su experiencia inmediata. Queriendo decir con ello, que el sujeto ocupa de una forma particular y específica el mundo y que su experiencia es única e irrepetible. De donde se deriva que es desde la experiencia personal, desde donde el sujeto capta y aprehende la realidad, la significa y, desde ese lugar, se significa a sí mismo. Podríamos decir entonces que, “percibimos” las vivencias del otro siempre que no sobreentendamos que las intuimos directamente en su sentido más estricto, sino que las significamos o más bien que las aprehendemos con la misma intención con que captamos una cosa o hecho presente a nosotros.
Desde la biografía y posición de cada individuo en el espacio y el tiempo surge un "repositorio de conocimiento disponible". Este repositorio es una especie de almacenamiento pasivo de experiencias, que pueden ser recuperadas en el aquí y el ahora para constituir una nueva experiencia personal inmediata. Gracias a esta reserva, el sujeto puede comprender nuevos fenómenos sin necesidad de iniciar un proceso reflexivo para ordenar cada una de las vivencias que transcurren. Desde esta mirada, la acción es una vivencia que está guiada por un plan o proyecto que surge de la actividad espontánea del sujeto y distinguida de todas las otras vivencias por un acto peculiar de atención. La acción es concebida como Intencional y reflexiva, siendo en sí misma un contexto significativo.
A partir de esta mirada, surge la intersubjetividad como una característica del mundo social. Donde el aquí se define porque se reconoce un allí, donde está el otro. El sujeto puede percibir la realidad poniéndose en el lugar del otro, y esto es lo que permite al sentido común reconocer a otros como análogos al yo. Es en la intersubjetividad donde podemos percibir ciertos fenómenos que escapan al conocimiento del yo, pues, el sujeto no puede percibir su experiencia inmediata pero sí percibe las de los otros, en tanto le son dadas como aspectos del mundo social. Dicho de otra forma, el sujeto sólo no puede percibir sus actos, pero puede percibir los actos y las acciones de los otros. El mundo del sentido común, el "mundo de la vida", permite anticipar ciertas Conductas para que el sujeto se desarrolle en su entorno. De ahí que la intersubjetividad sea posible. La intersubjetividad, de alguna manera, implica el poder ponernos en el lugar del otro, a partir de lo que conocemos de ese otro, de lo que vemos en él.
Finalmente y teniendo en cuenta lo anterior, podemos decir que, es el sujeto el centro principal de estudio de las ciencias sociales, tiene una vivencia subjetiva con el mundo, lo que le lleva a reflexionar sobre ella emitiendo juicios y conceptos, dándole significado y posibilitando la comprensión a lo largo de su vida personal. En palabras de Alfred Schutz “el mundo social es un complejo sistema de perspectivas donde percepciones, vivencias y experiencias de los actores constituyen un entramado a descifrar y no un dato base” a relación entre sujetos se produce en el marco del mundo de la vida cotidiana, es decir, un mundo intersubjetivo.
Lo que distingue a Schütz de muchos teóricos clásicos es su enfoque puro y exclusivamente subjetivo.

Eydis Deivis Pérez Muñoz
Desde la lectura inicial, la comprensión de la subjetividad desde la óptica de Alfred Schütz deja muchas preguntas por hacer. El texto abre la posibilidad que las ciencias sociales y la conducta de los individuos sean abordadas desde la observación tratando, en su medio, de buscar los hechos desde el mundo real en el que ocurren. Se analiza como a través de la subjetividad se abre una dimensión para abordar los asuntos humano y  “por ende, en tanto sustrato crítico para la construcción de hipótesis científicas acerca del mundo” [1] en otras palabras tomamos la realidad social del sujeto, construyendo de manera comprensiva un mundo en el que se mueve el hombre en su cotidianidad.
Desde la perspectiva del autor, su concepto de subjetividad esa enmarcado en conocer la importancia de la compasión que da sentido a las acciones humanas para explicar los procesos sociales, dado al complejo mundo de significados que construimos nosotros mismos. El sujeto, le da sentido a las acciones desde su propio ángulo e incluyendo en acciones significativas a los demás para que hagan parte de ello.
Schütz permite dar a entender como la subjetividad interviene en el significado que los individuos dan a las acciones y como eso ayuda a comprenderlas. Elaborando un entramado de nociones propias e interpretando el mundo que lo rodea.
Teniendo en cuenta lo anterior, y tratando de responder a la pregunta ¿Por qué el objeto de estudio de las ciencias sociales es el sujeto? Podríamos dar una respuesta y es que lo que se trata  de “comprender el significado de los fenómenos de mundo social remitiéndolos  a los significados que los propios implicados les confieren”[2]   de esta manera  entenderíamos que los individuos elaboran unos elementos que les permiten dar sentido a la realidad, bajo nociones particulares y contextos particulares, construyen un sistema de símbolos y esquemas mentales que le dan coherencia a su realidad, sumergiéndose en estructuras significativas con intencionalidad, constituyendo una compleja red de experiencias capaces de ser adaptadas a las vivencias cotidianas y estableciendo intereses y decisiones que se retroalimentan de las vivencias y conexiones  adquiridas conscientemente y adaptadas a las relaciones con los otros.
 Para ello, el sujeto, centro principal de estudio de las ciencias sociales, tiene una vivencia subjetiva con el mundo, lo que le lleva a reflexionar sobre ella emitiendo juicios y conceptos, dándole significado y posibilitando la comprensión a lo largo de su vida personal. En palabras de Alfred Schutz “el mundo social es un complejo sistema de perspectivas donde percepciones, vivencias y experiencias de los actores constituyen un entramado a descifrar y no un dato base”[3]
Cada individuo convive en situaciones propias de su historia personal y en sociedad, establece interpretaciones, acciones y creaciones durante su trayectoria en el mundo, construye, inventa, presenta aspiraciones, deseos, emociones todas ellas articuladas bajo una forma de vida en y con los demás, en espacios culturales validas alrededor de su entorno, con  esto podemos articular un sinnúmero de experiencias subjetivas que le dan sentido a lo que aprende mientras convive en la acción e interacción con los otros.



Olga Lucia Rodríguez Ruiz
Anteriormente, el estudio del sujeto se realizaba entre la antropología, la gnoseología, la epistemología, desde las mismas ciencias exactas y hasta la metafísica; pero no había algo que relacionara al sujeto en la acción y al sujeto en el mundo. De igual modo, la filosofía antiguamente se tomaba como un  postulado, que enunciaba los hechos que más tarde la ciencia los pudiera demostrar; y una vez, éstos fuesen introducidos en la ciencia social dentro de los parámetros de la sociología, se convertirían en la acción social como acción propia del hombre. Por tanto, el papel que juega las ciencias sociales hoy, fundamenta el aspecto social en la posible posmodernidad del tiempo cambiante donde el sujeto ha variado en conocimiento, debido que lo que hoy es certero para mí, mañana puede ser falsedad. Esta subjetividad es la que nos está donde muestra del porqué el objeto de las ciencias sociales es el sujeto.
Martin Heidegger, expresa que la metafísica nos trae la probabilidad de un hombre basado en un abanico de posibilidades, inmerso en un mundo donde encuentra múltiples caminos por recorrer, con el fin de colacionarse o confrontar una cosa con otra.  La subjetividad por ende, es el estudio del sujeto pero desde otra perspectiva más clara: desde la fenomenología y de las mismas ciencias sociales; por eso Edmund Husserl en la fenomenología recalca la relación de este fenómeno social con la realidad tangente que le incurre al hombre. De allí que Schütz quiere relacionar sus conocimientos con los de Max Weber, Henri Bergson y Husserl para complementar las teorías.
Bergson, trata de manifestar en el  conocimiento la posibilidad de mostrar la realidad del ser por medio de un pilar y de sus dos categorías, como lo planteó Emmanuel Kant.  Él dice que el hombre es un ser limitado en conocimiento sobre espacio y tiempo, de allí que Bergson quiere retomar este nuevo pensamiento para mostrar la habilidad de relacionar los conocimientos y lo que la ciencia pretende demostrar.
La relación del sujeto con las Ciencias Sociales es una realidad, teniendo en cuenta que éstas tratan y se ocupan de las interrelaciones humanas a través de la historia, y siempre en su ámbito de estudio se encontrarán las acciones conjuntas entre dos o más personas.  Toca dejar claro que no siempre fue así, fueron muchos siglos discutiendo, el objeto de estudio de estas ciencias, aunque hoy no se pueden descartar los contextos, ya que éstos influyen de manera decisiva en el desarrollo del ser humano.
Al tener las Ciencias Sociales al sujeto como objeto de estudio, se delimita la realidad en sus aspectos históricos, geográficos, sociológicos, políticos, económicos, antropológicos y psicológicos, cada uno de estos aspectos se potencializan debido a las habilidades cognitivas específicas que poseen los seres humanos y a la creación de una conciencia; además se producen representaciones abstractas que en general influyen en su ser y generan reglas de interrelación entre todos los individuos de manera compleja.  Lo anterior permite diferenciar a las Ciencias Sociales de las Naturales, no obstante de la aplicación  de metodologías científicas y de fuentes rigurosas se le sigue dando un exceso de subjetivismo a las Ciencias Sociales, teniendo en cuenta que es el hombre quien interpreta los fenómenos que el mismo produce.












[1] Soldano, Daniela. La subjetividad a escena. El aporte de Alfred Schütz a las ciencias sociales. Pag 60.

[2]  Ibíd. pag. 61
[3] Ibid pag. 73

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