sábado, 15 de agosto de 2015
EPISTEMOLOGIA Y METODOLOGÍA DEL PROYECTO DE INVESTIGACIÓN
EPISTEMOLÓGICA Y METODOLÓGICA DEL PROYECTO DE GRADO
“El vídeo educativo como elemento didáctico para la potenciación de la comprensión lectora en los estudiantes de cuarto y quinto grado de la básica primaria de la Institución Educativa de la Boquilla del Distrito de Cartagena”
Por: Isbelis Jácome Mendoza
Olga Lucía Rodríguez Ruiz
Maestría en Ciencias de la Educación y Ciencias Humanas
Cohorte IV
Para el desarrollo de nuestra investigación nos hemos visto en la necesidad de hacer un recorrido sobre qué y cómo queremos estudiar. No ha sido fácil definir estos dos planteamientos o interrogantes, pero su proximidad a la respuesta es lo que nos lleva a definir un enfoque y una metodología de investigación.
Se han analizado muchos contextos desde los cuales podemos enfocar nuestra investigación, pero definitivamente el enfoque humanista es el que más se ajusta a los requerimientos de nuestro problema desde el modo que deseamos plantearla; es así como, a través de este enfoque queremos reflexionar y fortalecer la comprensión lectora para pensar y potenciar los procesos lectores de los niños y niñas. Para desarrollarlo abordaremos los diferentes ámbitos del sujeto que aprende y sujeto que enseña de nuestra investigación; esa característica es ver como éste enfoque particularmente busca que la persona desarrolle totalmente sus potencialidades y su auto-realización, en este caso los estudiantes entre cuarto y quinto grado de primaria, mediante la sensibilización de su crecimiento intelectual y formación de valores, donde garantice y promueva su desarrollo personal, ya sea de forma individual o grupal. Este enfoque será apoyado desde lo específico, en este caso, la comprensión lectura y el uso del vídeo educativo y sustentado a la vez por teorías, juicios, referentes teóricos y bibliográficos, los cuales nos permitirán abordar los conceptos y aportes de la investigación.
Para desarrollar este enfoque epistemológico tendremos en cuenta algunas categorías de tipo subjetivo (tales como políticas educativas, localización de la institución educativa, nivel socio-económico, desempeño institucional) y de tipo objetivo (como identificación de la población, escogencia de una muestra y análisis de los resultados) que influyen en el objeto de nuestra investigación. De igual manera tendremos en cuenta el conocimiento empático de la población estudiantil en cuestión, para implementar nuevas acciones pedagógicas que propendan en el mejoramiento académico y la disposición para acceder al conocimiento científico desde una perspectiva más dinámica, acorde a las tendencias modernas del siglo XXI; para así contar con ejemplos concretos de experiencias que nos permitan imaginar nuevas posibilidades de aprendizaje.
En cuanto al fundamento metodológico, siendo coherentes con el enfoque humanista, se abordará el objeto y el problema de investigación desde una metodología cualitativa. Comprendiendo los problemas educativos desde la perspectiva del actor, en este caso específico de los estudiantes entre cuarto y quinto grado de primaria de la Institución Educativa Técnica de la Boquilla y su dificultad en la comprensión lectora, es lo que nos ha llevado al estudio del problema de esta metodología. Con su implementación pretendemos mirar el escenario y a los niños desde una perspectiva holística, conociendo el contexto de su pasado y las situaciones actuales en las que se encuentran, tratando de comprenderlos dentro de su marco de referencia, desarrollando conceptos e hipótesis partiendo de los datos que obtendremos en nuestra investigación, a través de los métodos inductivo y descriptivo, para recopilar datos, teorías y extraer generalizaciones para contribuir al conocimiento.
Desde la Investigación-Acción con enfoque interpretativo seleccionado para nuestro trabajo de investigación, proponemos orientar un proceso de estudio de la realidad, con rigor científico. Esta acción debe ser entendida no sólo como el simple actuar, o cualquier tipo de acción, sino como acción que conduce al cambio social (el uso del vídeo educativo); ella es llamada por algunos de sus impulsores como praxis (proceso síntesis entre teoría y práctica), la cual es el resultado de una reflexión e investigación continua sobre la realidad abordada, no solo para conocerla, sino para transformarla en la medida que haya mayor reflexión sobre la realidad, mayor calidad y eficacia transformadora. El requerimiento de cualquier investigación, que quiera ser práctica y transformadora, es la acción; no se investiga por el mero placer de conocer; además, la validez de una investigación la otorga la acción. Es importante tener en cuenta que no tendremos que esperar el final de la investigación para llegar a la acción, pues todo lo que se va realizando en el proceso es acción y a la vez va incidiendo en la realidad.
Durante el desarrollo de nuestra investigación pretendemos alcanzar los siguientes juicios, que son propósitos de la investigación en mención:
• Mejorar y transformar la práctica social y educativa de los estudiantes entre cuarto y quinto grado de primaria de Institución Educativa Técnico la Boquilla a la vez que procuraremos mejorar comprensión de la misma
• Articular de manera permanente la investigación la acción y la formación en los procesos que se adelantan en la institución
• Acercarnos a la realidad vinculando el cambio y el conocimiento
• Hacer protagonistas de esta investigación al personal docente y directivo de la Institución
Escrito de justificación de la epistemología y la metodología proyecto de investigación: La interculturalidad caminos para la construcción del ciudadano
RUBBI CASTRO MCAUSLAND - EYDIS PÉREZ MUÑOZ
Maestría en Ciencias de la Educación- Segundo semestre- cohorte IV
Nuestro proyecto de investigación titulado “La interculturalidad: caminos para la construcción del ciudadano. Estudio en las Instituciones Educativas de Aguas Prietas en Turbaco y Manuel Edmundo Mendoza en El Carmen de Bolívar” tiene como objetivo principal formar un ciudadano que se identifica en el otro, a partir de sus diferencias con base en los rasgos interculturales que los caracterizan. Para lograr este objetivo tomamos como referentes teóricos a los autores Antanas Mockus, Catherine Walsh, Miquel Rodrigo Alsina, cuyas ideas son fundamentales en nuestro trabajo; pero, no dejamos de lado los conceptos y posiciones emitidos por Armando Zambrano, Enrique Chaux, Manuel Cepeda Espinosa, Pedro Salvador y Marco Raúl Mejía. A nivel epistemológico, estos autores han hecho aportes supremamente valiosos sobre los tres aspectos más relevantes de nuestra investigación: decolonialidad, interculturalidad y ciudadanía; lo cual nos permitirá generar nuevos planteamientos que enriquezcan los aspectos ya mencionados.
En primer lugar, Catherine Walsh afirma que “la interculturalidad debe ser entendida como designio y propuesta de sociedad, como proyecto político, social, epistémico y ético dirigido a la transformación estructural y sociohistórica, que apunta a la construcción entre todos de una sociedad radicalmente distinta. Una transformación y construcción que no quedan en el enunciado, el discurso o la pura imaginación; por el contrario, requieren un accionar en cada instancia social, política, educativa y humana.” Es decir, la interculturalidad es un llamado a la transformación radical de una sociedad sesgada por prejuicios, actos discriminatorios y jerarquías impositivas, a una en la que primen el reconocimiento del otro y sus particularidades, el respeto hacia lo que lo hace diferente y la valoración de sus creencias y tradiciones.
Antanas Mockus, por su parte, expresa que “El país necesita buenos ciudadanos y necesita saber si sus colegios están ayudando a formarlos; por eso hay que ocuparse de las competencias ciudadanas en Colombia. Muchas de las innovaciones pedagógicas apuntan a formar mejores ciudadanos; pero, para poder valorarlas hay que preguntarse qué es la ciudadanía. Estas son algunas ideas al respecto. La ciudadanía es un mínimo de humanidad compartida. Cuando decimos que alguien es ciudadano, pensamos en aquel que respeta unos mínimos, que genera una confianza básica. Ser ciudadano es respetar los derechos de los demás.” Es un concepto muy apropiado de lo que significa ser ciudadano y relacionado fuertemente con la interculturalidad, sobre todo en lo que tiene que ver con el respeto al otro.
Miquel Rodrigo Alsina, expresa una muy interesante posición cuando afirma que “La interculturalidad, partiendo del respeto a otras culturas, supera las carencias del etnocentrismo y añade la búsqueda de un encuentro en igualdad. Es decir, se produce una permeabilidad entre culturas, la comunicación fluye”. Cuando el autor habla sobre el “encuentro en igualdad” básicamente se refiere a la necesidad de entender que todos somos iguales y que esa posición colonialista de que el blanco es el que debe dominar ya no tiene ningún asidero social ni político. Alsina, entonces, hace parte de los autores que propenden por el establecimiento de una sociedad igualitaria, respetuosa y tolerante.
Por otro lado, con relación a la metodología a seguir, pensamos que el método etnográfico es muy adecuado para nuestro proyecto. Partimos del hecho que profundiza en el conocimiento de la identidad de una comunidad determinada, lo que será muy útil en el proyecto de investigación que llevamos a cabo. Es necesario que alcancemos a conocer realmente a las comunidades protagonistas, sus rasgos sicológicos y sociales, sus concepciones, sus costumbres y tradiciones para, de esta manera, definir un perfil que reúna las características generales de cada grupo humano. En la medida que conozcamos todos estos aspectos será más asertiva nuestra participación en cada comunidad y podremos obtener resultados satisfactorios que sustenten nuestro proyecto de investigación.
lunes, 27 de abril de 2015
domingo, 26 de abril de 2015
COMENTARIO CRÍTICO: DE LA PRÁCTICA INVESTIGATIVA A LA EPISTEMOLOGÍA
Rubbi Castro MCausland
El texto Pensar la educación desde la experiencia
es un compendio de las posturas sumamente interesantes de tres autores sobre la
experiencia y el hombre: Bárcena. Larrosa y Mélich. En un primer momento,
Bárcena expresa en términos generales que los discursos pedagógicos actuales
pretenden sistematizar la educación, clasificarla y jerarquizarla, sin tener en
cuenta la experiencia como herramienta valiosa en el proceso de aprendizaje.
Luego, Larrosa opina que la educación requiere una lengua general, en la que no
primen las opiniones y posturas personales y excluyentes, una lengua en la que
los directamente implicados puedan comunicarse y transmitir sus experiencias en
el mundo. Finalmente, Mélich da a conocer la pedagogía de la finitud, que se
fundamenta en que el sujeto es un ser que vive en función de los demás, para
los demás y frente a los demás. Es claro entonces, que los tres textos exponen
desde diversos puntos de vista la importancia de la experiencia en el contexto
de la educación del ser humano.
Fernando Bárcena inicia el texto partiendo
de una idea altamente precisa: el discurso que emana de los poderosos en los
círculos educativos no admite crítica alguna, porque es un discurso que pretende ser lo definitivo,
lo perfecto, lo único. Esto, por supuesto, no es así, pues ninguna persona es
dueña absoluta de la verdad y el conocimiento no es un proceso finalizado. Los
que están por debajo de esa clase dominante tienen que limitarse a seguir sus
directrices sin derecho a oponerse a ellas, por el riesgo de ser tachados de
revolucionarios. También, expresa que, actualmente, el maestro que enseña con
la palabra, a partir de su experiencia, es casi que una especie en vía de
extinción. La educación ha caído bajo el influjo de la tecnología que deshumaniza
al ser, que lo vuelve sólo una dirección electrónica en un universo cada vez
más gigantesco. Ya no importa lo que cada quien ha vivido y tenga para
compartir a partir de su vivencia: la experiencia, como herramienta de
enseñanza, ha sido declarada inútil. Sin embargo, es la experiencia la que
enseña, en palabras de Bárcenas: “…ese hacer experiencia es una praxis cuyo
sentido reside en su misma realización.” (p. 237)
En un segundo momento, Jorge Larrosa sostiene
una tesis muy real y adecuada: el lenguaje es el patrimonio más valioso que
posee la humanidad, es el que define al hombre como ser pensante; por lo tanto,
es necesario que a nivel de procesos educativos se maneje un lenguaje común en
el que cada individuo pueda expresarse y, a su vez, interpretar al otro. Esta
lengua sería algo así como el vehículo que permita una identificación y
apropiación de cada ser humano desde su esencia, como poseedor de un alma y una
razón. Es necesario entonces, generar en el mundo pedagógico la necesidad de
construir esta lengua a través de la cual el maestro pueda dar a conocer las
experiencias que redundarán en un aprendizaje más efectivo del educando. En la
medida en que haya una mejor comunicación entre los actores del proceso
enseñanza- aprendizaje los resultados serán mucho más satisfactorios. No es
posible que la educación siga enmarcada en sólo dos aspectos: la técnica y la
crítica, cuando el universo en su complejidad, ofrece muchas facetas
sencillamente ricas en experiencias significativas.
En último lugar, pero no por eso menos
importante, Joan–Carles Mélich presenta una teoría supremamente atinada: la
pedagogía de la finitud, que se basa en
la sociabilidad del ser humano y su interrelación con el otro, enmarcadas en
una situación que en un momento determinado acaba y de la que debe quedar una
experiencia. Fundamentalmente lo que se
expresa es que el sujeto no está solo en el mundo y tampoco podría estarlo ya
que para su crecimiento requiere del otro y de un entorno que lo identifique,
pero que es finito, temporal. Por eso, al momento de la enseñanza hay que tener
en cuenta el contexto del individuo, de dónde viene, en dónde está y para dónde
va, lo que conlleva un movimiento constante, un caminar dentro de un trayecto
que se va estableciendo a medida que se va aprendiendo. En ese caminar el ser
se encuentra con los otros y establece contactos de los que extrae enseñanzas.
Pero, es necesario que esos contactos se muevan dentro de la ética, definida
por Mélich como “…el modo como los seres humanos nos relacionamos con los
demás…” (p. 251). Además de que esta relación yo- tú debe ser manejada no con
táctica sino con tacto, que es la capacidad de acercarme al otro y tocarlo en
su esencia de ser humano igual a mí.
Como afirmaba al inicio, estas tres
posturas son muy interesantes en la medida en que esbozan una pedagogía que, si
se diera, sería de mucha ayuda para la educación actual: la pedagogía de la
experiencia. Ésta esencialmente abarca tres aspectos muy importantes. El
primero, la experiencia como medio de enseñanza. El segundo, una lengua que
permita la transmisión de esa experiencia. El tercero, el reconocimiento de que
el ser humano se relaciona con el otro en medio de un contexto que cambia y en
el que debe primar la ética y el tacto. Si esta pedagogía se posicionara en
cada sistema educativo del mundo, tendríamos como resultado un ser humano más
humano y menos tecnócrata; un ser humano más respetuoso del otro; un ser humano
que reconoce sus propias debilidades en las debilidades del otro; un ser humano
preocupado por interpretar su realidad, pero no para su propio beneficio, sino
para un beneficio general; un ser humano que valore al que ya vivió lo que él
apenas va a vivir; en fin, un ser humano que entienda que la experiencia del
otro es una buena forma de reconocer el camino que él apenas va a caminar.
Isbelis
Jácome Mendoza
En
este artículo se puede notar que se presentan diferentes tipos de posturas,
pensamientos y críticas en cuando al desarrollo de la educación con en al
pasado y en la actualidad, en donde se implementan nuevas formas de educar,
diferentes formas de pensamiento, de ver el mundo, libertad de expresión y
aprendizaje a partir de la experiencia.
Vemos
en este artículo, la educación a través de la experiencia, es decir el maestro
hace que su alumno obtenga conocimientos a través de algo que él pueda vivir, o
también de algo que ya haya vivido, la experiencia interna, a través de los
recuerdos, podemos ver que si al hablar tuviéramos siempre inmerso el
pensamiento llegaríamos a tener un acto de escritura o conversación reflexiva.
La educación
hay que verla a través de lugares muy cercanos al cuerpo, lo que se puede
entender como el lugar de la experiencia, como a lo que han llamado lugar de
lucha y resistencia, en donde se trata de obtener un pensamiento de la
educación que enfrente la falta de sentido, la incertidumbre y así poder marcar
diferencia de los lenguajes racionales tecno científicos que se han
implementado en la pedagogía.
Fernando
Bárcena relaciona la educación con una experiencia pedagógica, que llama “el
viaje” para lo cual cita tres elementos claves, el viaje, que implica la salida
hacia el exterior, y la experiencia del comienzo, esto, derivado de la palabra
educación significa dirigir o salir hacia fuera, lo cual permitirá vivir una verdadera experiencia.
Los maestros,
en caso total que merezcamos ese título, deben tratar de que el proceso de
enseñanza sea más que una cotidianidad de conceptos y conocimientos, sea una
manera de atravesar la mente y el cuerpo a través ese viaje que señala Bárcena
, un viaje en el que el estudiante se encuentre con cosas nuevas, la salida
afuera de lo común, la posibilidad de un nuevo comienzo, un nuevo pensamiento,
una nueva forma de ver la vida, en donde se enfrente a diferentes retos que le
permitan fortalecer su personalidad e identidad a partir de la experiencia de
“el viaje” la salida a un nuevo espacio y el inicio de nuevos conocimientos y
si a esto se le suma la importancia del leguaje y la manera en la que usamos el
lenguaje, nuestro lenguaje, el lenguaje es todo lo que somos, lo que determina
quienes somos y lo que es el mundo, seguramente podemos tener una verdadera
pedagogía. Tal como lo señala Larroza, hay que pensar desde nuestra genialidad
y no desde nuestras palabras, a usar un tipo de lenguaje más adecuado, pero no
técnico.
La gran
mayoría de profesores y maestros no le da mucha importancia al acto de hablar y
escuchar, leer y escribir; pues bien, esto es algo que vivimos diariamente como
una experiencia y que es muy importante para nuestra vida ya que nuestro
lenguaje “manera de expresarnos es algo que nos define como personas” y si
utilizamos esta herramienta desde la óptica del sujeto, será de gran
significación para la tan anhelada transformación de la educación. El lenguaje
en todas sus formas de manifestarlo es un arte que hay que disfrutar y vivir de
manera experiencial, en donde no esté involucrado el lenguaje técnico que usan
los medios de comunicación para disfrazar la realidad del mundo.
Por
ser seres culturales, históricos y situacionales, nos relacionamos de una manera
ética, es decir utilizamos nuestros pensamientos y actos éticos cuando hay una
situación que lo amerita, o porque fuimos criados con esa cultura, pero no
utilizamos la moral.
Dentro de lo que se ha dado en llamar
«sociedad del conocimiento», no existe un control del sujeto ya que las
actividades de enseñar y aprender constituyen modalidades más difíciles de
llevar a término hoy día que hace varias décadas, pues el contexto en el que se
realizan las prácticas educativas se caracteriza tanto por su menor grado de
cohesión --ética, social y cultural-- como por una cierta destrucción de la
experiencia en beneficio de la ideología de la competencia y de la condición
del experto. Pensar, entonces, la educación como una experiencia reflexiva
supone un replanteamiento profundo de la racionalidad pedagógica dominante, uno
que entienda que la educación no se satisface en su mera realización técnica,
sino que se trata de una experiencia que compromete a maestros y profesores en
las artes de la conversación y del juicio, de la deliberación y las decisiones
educativas en contextos de incertidumbre. Artes orientadas hacia una ética del
cuidado y de la preocupación por el sujeto en formación. Artes, en definitiva,
destinadas a tomar una decisión en favor de la experiencia y del acontecimiento
reflexivo de la educación.
Es decir una verdadera educación de
“calidad”, es aquella que se pueda desarrollar a partir de la experiencia, la
experiencia del pensamiento, cosas que
ya hemos vivido, “recuerdos” y la experiencia del cuerpo, lo que podemos vivir
y aprender de manera palpable; nos ayuda a hacer conciencia y plantear nuevos
métodos de educación, en los cuales podamos implementar el amor a la lectura y
la escritura de tal manera que se pueda complementar como acto de nuestro
diario vivir. La educación necesita de la experiencia, del lenguaje y la
finitud para poder desarrollar
verdaderos lenguajes de la realidad. El hecho de haber alejado estos tres
aspectos es lo que tiene a los procesos sin comienzo ni fin.
Desde
mi quehacer pedagógico y después de compartir este dialogo con los autores
señalados apuntaré a esta verdadera transformación que es lo que necesitamos,
antes que la mal llamada comunidad virtual, insto a la lectura de este
artículo, el cual logra visualizar una realidad.
EYDIS DEIVIS PEREZ MUÑOZ
Antes de iniciar un tipo de comentario
es preciso entender que los autores, Fernando Bárcena Orbe, Jorge Larrosa
Bondía y Joan-Carles Mèlich Sangrá, abordan desde una perspectiva diferente la
educación en su artículo. De hecho, contrastan lo que es tradicional en la
pedagogía o lo que regularmente se viene haciendo y una mirada alternativa de
hacer pedagogía. Dividen este artículo en tres partes muy identificadas como lo
son: la experiencia, el lenguaje y lo que denominan finitud. A partir de allí,
se analiza la posibilidad de múltiples significados que presenta la realidad,
desenmascarando las sombras en las que nos encontramos, no dejando pasar la
luz, ya que ello impide mirar las singularidades que están alrededor nuestro,
es comprender más allá de la cientificidad, de lo previsible el mundo en el
cual estamos. Los autores destacan una pedagogía desde lo poético, que inculque
la reflexión y la sensibilidad, la apertura, la libertad, al tiempo que se
muestra una alternancia en el orden de las cosas.
Por otro lado, señalan la importancia
del lenguaje como una red de comunicación que no controle, ni provenga de un
solo punto que ejecute posiciones del saber científicas, ni mucho menos que
decida vendernos una realidad, con intenciones, intereses creados, o que
establezca con órdenes que producir o que debemos hacer, en otras palabras que
planifique. De hecho establece, que conversemos bajo esta perplejidad y
complejidad en la que nos sumergimos a diario, abriendo la posibilidad de
escuchar y compartir con el otro, viviendo en un mundo que construya símbolos, entramados,
constructos bajo la conversación y la mirada del otro que también siente, pero
de manera diferente a la nuestra.
Fernando Bárcena Orbe, Jorge Larrosa Bondía y
Joan-Carles Mèlich Sangrá, también hablan del concepto finitud, en el que
señalan que somos seres del mundo en relación con los demás, lo cual significa
que poseemos una capacidad de humanos, con sentimientos y tacto, somos
considerados y complejos, ambiguos, que sentimos el sufrimiento del otro y
además, que en cada uno de nosotros no hay lo que denominamos bueno o malo,
sino seres que estamos inmersos en una cultura, en una historia y en contextos
diversos.
Bajo estos elementos, podemos ver varias
ópticas sobre el pensar la educación desde la experiencia, muchas de las
actividades y planeaciones de nuestro quehacer, están determinados por
situaciones que enmarcan y cuadriculan las situaciones que ocurren dentro del
aula de clase. Sin embargo, intentar salir de la caverna, no es tan sencillo,
cuando los docentes aún estamos inmersos dentro de ella. Luz solo es posible
cuando miramos el mundo de manera diferente, pero hay situaciones y son más
comunes de lo que creemos, que nos impiden abrir la mentalidad y ser flexibles.
Estamos condicionados por el mercado, las políticas educativas, las órdenes y
las planeaciones, los métodos y la zona de confort en la que nos movemos.
Criticamos un orden, pero no trabajamos para derrocarlo, enseñamos desde una
realidad, la nuestra omitiendo las visiones y realidades de los otros, siendo
dictadores y continuando lo establecido. De qué manera podemos pensar diferente
y actuar diferente si negamos a los otros. Que ideal de libertad podemos
transmitir si es limitada la que poseemos.
Es ambiciosa la manera de pensar la
pedagogía desde la experiencia, más aun cuando somos seres del mundo en que
vivimos en un mundo, con limitaciones, contextos y espacios diversos, culturas
y realidades diversas. Es más, estamos atados en estándares educativos, pruebas
censales que miden lo cognitivo, hacen convenciones de políticas e imposiciones
de otros lugares sin tener en cuenta el cómo pensamos y para donde vamos,
atenidos a conceptos medibles y económicos con intereses de mercado e
imposiciones evaluativas de carácter imperativo. Pensar no está más que para
planificar en lo que esta medible, si se opera distinto, si se actúa distinto y se piensa distinto, no
quiere decir que seas diferente es que estas tratando de salir de la caverna
que ha sido tu prisión por voluntad propia, a diferencia de los esclavos que
mencionaba Platón, que fueron colocados allí obligados.
Hoy en dia, es más fácil tener táctica
que tacto, por lo que la primera te permite mover de manera estratégica sacar
resultados, al igual que un general para mover su batallón, lo hacemos con los
estudiantes, para sacar resultados. Nos movemos en relación a la oportunidad
que tenemos de manera egoísta para promover una educación de competitividad, de
la lucha de unos pocos por alcanzar su deseo personal, esperando la oportunidad
de sobresalir, sin importar cual intensión sea la más beneficiosa a la hora de
vender una realidad, una que es dada por la legalidad: El Estado, que
condiciona y limita el quehacer.
No todo es tan pesimista, el articulo
nos da las luces para pensar que se puede hacer algo para modificar el statu
quo en el que estamos, solo es la decisión que particularmente tenemos y la
voluntad para ejercer desde la experiencia, utilizando la conversación y
sintiendo finitud para y con los demás. Allí esta el dilema, salir de la zona
de confort en la que estamos para decidir cómo actuar acorde a la ética en
relación con los otros.
Olga
Lucía Rodríguez Ruiz
El tema educativo cada día cobra más fuerza y
es motivo de un arduo debate en cuanto a su calidad, especialmente en nuestro
país. Debemos insistir que desde hace
décadas los especialistas establecieron como tesis fundamental que la educación
es motor de desarrollo, de inclusión y
de equidad de cualquier sociedad en el mundo.
Sin embargo, ella está pensada, bajo el signo de los discursos
pedagógicos dominantes en teoría de la educación, basados en la transmisión
académica, el diseño de unas acciones y la concreción de unas reglas que
permiten direccionar el viaje de la aprobación de un nuevo conocimiento en aras
de alcanzar la destreza, la habilidad y la competencia de los educandos para
saber-hacer y enfrentarse al mundo competitivo y laboral.
El texto “Pensar en la Educación Desde la
Experiencia” nos invita a formar un
hombre nuevo; por eso, los factores activos de la educación deben tender a
hacer que el educando actúe cada vez más por sí mismo y que afronte cada vez
más el ambiente por sí solo, siendo capaz de explorar su singularidad, de
expresar sus ideas y pensamientos con libertad a través de un lenguaje
corpóreo, que además de favorecer su relación con los demás, le permita
exponerse en la inseguridad de sus propias palabras y en la incertidumbre de
sus propios pensamientos.
No obstante, explorar la posibilidad de la
pedagogía de la experiencia sería un camino enriquecedor para el desarrollo de
nuestra práctica pedagógica y para el mejoramiento de la calidad educativa, porque
nos confronta con lo extraño, nos presenta la posibilidad de un nuevo comienzo
obligándonos a construir una nueva visión de la realidad histórica, a poseer un
pensamiento crítico e independiente y a pensar la educación como un viaje donde
cada paso se convierta en algo nuevo e inexplorado, donde se nos permita vivir
la experiencia de educar desde el accionar, la corporalidad y lo físico, donde
compartamos nuestros pensamientos con libertad a través de una conversación con
voz propia y saber poético que posibilite los acontecimientos, le dé sentido a
la multiplicidad de los significados de la realidad y permita reajustar
nuestras conductas sociales ambiguas a través de la dimensión ética en la
acción educativa.
Por ello es de vital importancia establecer una dialéctica
desde la institución educativa ofreciendo las actitudes, sentimientos, conocimientos
y procedimientos que hagan posible la construcción de criterios éticos y
morales propios, donde exista una relación responsable y de compartía con los
otros, con el mundo y con nosotros mismos.
Este proceso debe ser
constante, paciente, interactuante, madurado, monitoreado y evaluado para que
el fruto sea la calidad humana del individuo, con capacidad de respetar la
singularidad de los demás y construir una sociedad decente.
En consecuencia, la lectura nos invita a
repensar el saber pedagógico, a incentivar las capacidades de observación, problematización
y comprensión de contextos propios; donde se despliegue la condición humana y
crítica en la resolución de problemas sin olvidar la actitud investigativa de
nuestros discentes, para que emerja una práctica pedagógica que permita
describir, construir y recrear pedagogías bajo un proceso de Experiencia en el
cual el saber es un resultado de la práctica y en el que el maestro va más allá
de la educación y la enseñanza; quien como profesional formador de personas,
debe enfrentarse hoy con el reto de fundamentar su práctica en una sólida
reflexión pedagógica acerca de los fines de su acción y los medios idóneos para
lograrlos.
A pesar que el texto nos exhorta a la no
utilización de la lengua bajo la concepción de un “nosotros” por lo que
pretende darle una identidad posicional a lo que se desea expresar, deseo terminar
mi comentario diciendo que NOSOTROS LOS MAESTROS tenemos el don de la palabra, debemos
usarlo para cambiar el mundo.
Trabajo colaborativo: articulo de la subjetividad a escena
¿POR
QUÉ EL OBJETO DE ESTUDIO DE LAS CIENCIAS SOCIALES ES EL SUJETO?
Rubbi Castro MCausland
Isbelis Jacome Mendoza
Eydis
Deivis Pérez Muñoz
Olga
Lucia Rodríguez Ruiz
El texto
basado en el pensamiento de Alfred Schütz abre la posibilidad de que las Ciencias Sociales
y la conducta de los individuos sean abordadas desde la observación tratando,
en su medio, de buscar los hechos desde el mundo real en el que ocurren. Se
analiza cómo a través de la subjetividad se abre una dimensión para abordar los
asuntos humanos y “por ende, en tanto
sustrato critico para la construcción de hipótesis científicas acerca del
mundo” [1]. En
otras palabras tomamos la realidad social del sujeto, construyendo de manera
comprensiva un mundo en el que se mueve el hombre en su cotidianidad.
Desde la
perspectiva del autor la intersubjetividad,
la estudia debido a que las demás ciencias la daban por sentada sin
explorarla, el concepto de subjetividad está enmarcado en conocer la
importancia de la compasión que da sentido a las acciones humanas para explicar
los procesos sociales, dado el complejo mundo de significados que construimos
nosotros mismos. El sujeto le da sentido a las acciones desde su propio ángulo
e incluyendo en acciones significativas a los demás para que hagan parte de
ello. El ser humano es un ente complejo en su esencia de individuo, pues su
diario vivir se fundamenta en las diversas formas que tiene de enfrentarse a la
realidad. Existe una relación estrecha entre el sujeto y ciertos factores
circundantes: la cultura, el contexto, los otros. Esto influye directamente en
la manera en que el ser interpreta la realidad que le rodea. Cuando el sujeto
se relaciona con el otro también se está relacionando con todo el acervo que
aquel posee. Es cuando se da un proceso de intersubjetividad, en el que cada
uno actúa con base en la manera en que interpreta un mundo de vida, que es
común a ambos, pero que difiere en el significado que cada uno le da.
Teniendo en
cuenta lo anterior y tratando de responder a la pregunta ¿Por qué el objeto de
estudio de las ciencias sociales es el sujeto? Podríamos dar una respuesta y es
que lo que se trata es de “comprender el significado de los fenómenos de mundo
social remitiéndolos a los significados
que los propios implicados les confieren”[2]. De
esta manera entenderíamos que los
individuos elaboran unos elementos que les permiten dar sentido a la realidad;
bajo nociones particulares y contextos particulares, construyen un sistema de
símbolos y esquemas mentales que le dan coherencia a su realidad, sumergiéndose
en estructuras significativas con intencionalidad, constituyendo una compleja
red de experiencias capaces de ser adaptadas a las vivencias cotidianas y
estableciendo intereses y decisiones que se retroalimentan de las vivencias y
conexiones adquiridas conscientemente y
adaptadas a las relaciones con los otros.
Schütz da a
entender cómo la subjetividad interviene en el significado que los individuos
dan a las acciones y cómo eso ayuda a comprenderlas a partir de la elaboración
de un entramado de nociones propias e
interpretaciones del mundo que los rodea. Para ello el sujeto, centro principal de estudio de las
Ciencias Sociales, tiene una vivencia subjetiva con el mundo, lo que le lleva a
reflexionar sobre ella emitiendo juicios y conceptos, dándole significado y posibilitando
la comprensión a lo largo de su vida personal. En palabras de Alfred Schutz “el
mundo social es un complejo sistema de perspectivas donde percepciones,
vivencias y experiencias de los actores constituyen un entramado a descifrar y
no un dato base”[3].
El papel que juegan las Ciencias Sociales hoy, fundamenta el aspecto social en la posible posmodernidad
del tiempo cambiante donde el sujeto ha variado en conocimiento, debido a que
lo que hoy es certero para mí, mañana puede ser mentira. Esta subjetividad es la que nos está dando
muestra del porqué el objeto de las Ciencias Sociales es el sujeto.
Cada individuo
convive en situaciones propias de su historia personal y en sociedad, establece
interpretaciones, acciones y creaciones durante su trayectoria en el mundo,
construye, inventa, presenta aspiraciones, deseos, emociones todas ellas
articuladas bajo una forma de vida en y con los demás, en espacios culturales
válidos alrededor de su entorno. Con
esto se pueden articular un sinnúmero de experiencias subjetivas que le
dan sentido a lo que aprende mientras convive en la acción e interacción con
los otros.
Las experiencias del ser humano se basan
en vivencias cuyos límites y formas son muy variables y difusos, por lo cual,
es imposible darles un significado mientras éstas tiene lugar, sino que lo
adquieren cuando se analizan desde un punto de vista retrospectivo, pues
independientemente del tipo de vivencia (activa o pasiva), “nadie puede verse
en acción” según Schütz. Las Ciencias Sociales son las indicadas para
estudiar al ser humano porque reúnen las condiciones específicas para
observarlo, interpretarlo, cuestionarlo, identificarlo como ser pensante,
ubicarlo en medio de la sociedad y ayudarlo a
reconocerse como individuo único y excepcional. Y es esto, precisamente,
lo que se requiere para llegar a un mundo en el que el yo, el tú, el nosotros y
el ellos puedan convivir armónicamente y sin quebrantar los derechos ajenos.
Schütz, se guio en la filosofía de Husserl la
fenomenología la cual buscaba comprender el ego trascendental se esforzó por
dar la traducción de sociología a fenomenología, sintió también la preocupación
por el modo en que los actores crean el mundo social y por la influencia de los
atores del mundo cultural y social que ellos crean.
En conclusión,
las Ciencias Sociales tienen como objeto de estudio al sujeto porque son las
que pueden llegar a un verdadero conocimiento de él y, de esa manera, alcanzar
una interpretación asertiva de su actuar y su pensar.
LA SUBJETIVIDAD A ESCENA, EL APORTE DE ALFRED SCHÚTZ A LAS CIENCIAS SOCIALES
“El objetivo primario de las ciencias sociales es
lograr un conocimiento organizado de la realidad social” ALFRED SCHUTZ.
¿Por
qué el objeto de estudio de las ciencias sociales es el sujeto?
Rubbi
Castro MCausland
Luego de leer el texto de Daniela Soldano
sobre la obra de Alfred Schütz, saco en claro que el sujeto es ante todo
reflejo de su subjetividad. Schütz afirma que el yo posee un cúmulo de
vivencias que, en su momento, carecen de significado; pero cuando ya se ubican
en el pasado pueden ser reflexionadas, reconocidas e identificadas. Ahora bien,
en este proceso influye grandemente el acervo de experiencias que ya hacen
parte del ser, así como sus intereses y posiciones ante el mundo. La
subjetividad del sujeto está dada a partir de lo que él es como ente pensante
que enfrenta una realidad, que a la vez está integrada por otros sujetos que,
como él, también piensan desde sus propias perspectivas, lo que da paso a la
intersubjetividad.
Por otro lado, el sujeto da significados a
los eventos que experimenta, ya sea de manera propia o ajena. Para llegar a
esto, se hace uso de un contexto que puede ser subjetivo u objetivo. Con
relación al primero, alude a los proyectos que tiene el individuo y que lo
hacen actuar de determinada manera. El segundo se refiere a la realidad, lo que
es verificable. Con base en esto, se puede afirmar que el sujeto, en tanto
objeto de estudio de las ciencias sociales, es un ser complejo, con diversas
facetas, que se posiciona en su mundo cotidiano y que exige un análisis riguroso de sus
características; es un yo que a la vez se relaciona con un tú, cada uno con sus
propias percepciones y acciones. Pienso entonces que sólo las ciencias sociales
como tal pueden llevar a cabo este análisis, con el fin primordial de conocer
al sujeto para interpretarlo y comprenderlo, para reconocer el sistema en el
que se basa la identidad del ser.
El sujeto como individuo necesita ser
reflexionado, pensado y deconstruído, para luego ser comprendido a cabalidad. A
partir de los fundamentos y principios teóricos de las ciencias sociales, el
sujeto puede ser estudiado desde una perspectiva “no prejuiciada”, en términos
de Schütz. En otras palabras, las ciencias sociales le dan la posibilidad al
investigador social de observar y analizar al sujeto sin ataduras ni presiones
que le cohíban o restrinjan su labor.
Ahora bien, el ser humano le brinda a su
vez a las ciencias sociales un objeto de
estudio rico en experiencias, vivencias, pensamientos, opiniones, que le dan
diversos carices. No es éste un objeto de estudio fijo, pasivo, estático; por
el contrario, es un individuo cambiante, renovable, activo, que le aportará al
investigador mucho conocimiento. Es esta una relación curiosa y que quizás no se
presente en ninguna otra de las ciencias: tanto investigador como objeto de
estudio aportan a la investigación y el uno aprende del otro. Ni el
investigador ni el sujeto serán los mismos al final de la investigación porque
mucho o poco cada uno habrá influido en el otro.
En conclusión, el objeto de estudio de las
ciencias sociales es el sujeto porque es éste quien responde completa y
satisfactoriamente a lo que las ciencias sociales requieren: un objeto de
estudio dinámico, sociable, cuya subjetividad le permite reconocer el mundo en
el que se encuentra.
Isbelis Jácome Mendoza
Alfred Schutz, sociólogo y filósofo austriaco
(1899–1959), es uno de los teóricos con mayor influencia en las teorías
sociales actuales, las cuales reivindican la importancia del sujeto en la
construcción de la realidad social. La
finalidad es comprender el mundo con los otros, a través de su significado intersubjetivo,
en el entendido de que, el conocimiento del otro se dará, al buscar
comprenderlos como individuos que pertenecen a un grupo social con características que son construidas y
aceptadas colectivamente.
La lectura del capítulo nos invita a la comprensión
de la teoría intersubjetiva, en la que se plantea un análisis de la realidad
social a partir de las interacciones con los otros en su mundo vida. A partir
de allí y como hilo conductor de este escrito, surge la interrogante ¿por qué el objeto de estudio de las ciencias
sociales es el sujeto? Partiendo del hecho de que si el conocimiento se genera
entre sujetos, entonces la “intersubjetividad” y la manera como ésta creaba un
“mundo de la vida” debían ser un tema de investigación. A partir de allí, surge
la propuesta de interpretación de la realidad que hace Schutz, tomando como eje
de análisis la relación entre estructura y acción, razón por la cual resulta
conveniente indagar las conceptualizaciones del mundo de la vida cotidiana,
acción social y finalmente la intersubjetividad.
El sujeto que vive en el mundo social está
determinado por su biografía y por su experiencia inmediata. Queriendo decir
con ello, que el sujeto ocupa de una forma particular y específica el mundo y
que su experiencia es única e irrepetible. De donde se deriva que es desde la
experiencia personal, desde donde el sujeto capta y aprehende la realidad, la
significa y, desde ese lugar, se significa a sí mismo. Podríamos decir entonces
que, “percibimos” las vivencias del otro siempre que no sobreentendamos que las
intuimos directamente en su sentido más estricto, sino que las significamos o
más bien que las aprehendemos con la misma intención con que captamos una cosa
o hecho presente a
nosotros.
Desde la biografía y posición de cada individuo
en el espacio y el tiempo surge un "repositorio de conocimiento
disponible". Este repositorio es una especie de almacenamiento pasivo de
experiencias, que pueden ser recuperadas en el aquí y el ahora para constituir
una nueva experiencia personal inmediata. Gracias a esta reserva, el sujeto
puede comprender nuevos fenómenos sin necesidad de iniciar un proceso reflexivo
para ordenar cada una de las vivencias que transcurren. Desde esta mirada, la
acción es una vivencia que está guiada por un plan o proyecto que surge de la
actividad espontánea del sujeto y distinguida de todas las otras vivencias por
un acto peculiar de atención. La acción es concebida como Intencional y reflexiva, siendo en sí misma un
contexto significativo.
A partir de esta mirada, surge la
intersubjetividad como una característica del mundo social. Donde el aquí se
define porque se reconoce un allí, donde está el otro. El sujeto puede percibir
la realidad poniéndose en el lugar del otro, y esto es lo que permite al
sentido común reconocer a otros como análogos al yo. Es en la intersubjetividad
donde podemos percibir ciertos fenómenos que escapan al conocimiento del yo,
pues, el sujeto no puede percibir su experiencia inmediata pero sí percibe las
de los otros, en tanto le son dadas como aspectos del mundo social. Dicho de
otra forma, el sujeto sólo no puede percibir sus actos, pero puede percibir los
actos y las acciones de los otros. El mundo del sentido común, el "mundo
de la vida", permite anticipar ciertas Conductas para que el sujeto se desarrolle en su entorno. De
ahí que la intersubjetividad sea posible. La intersubjetividad, de alguna
manera, implica el poder ponernos en el lugar del otro, a partir de lo que
conocemos de ese otro, de lo que vemos en él.
Finalmente y teniendo en cuenta lo anterior,
podemos decir que, es el sujeto el centro principal de estudio de las ciencias
sociales, tiene una vivencia subjetiva con el mundo, lo que le lleva a
reflexionar sobre ella emitiendo juicios y conceptos, dándole significado y
posibilitando la comprensión a lo largo de su vida personal. En palabras de
Alfred Schutz “el mundo social es un complejo sistema de perspectivas donde
percepciones, vivencias y experiencias de los actores constituyen un entramado
a descifrar y no un dato base” a relación entre sujetos se produce en el marco
del mundo de la vida cotidiana, es decir, un mundo intersubjetivo.
Lo que distingue a Schütz de muchos teóricos clásicos es su
enfoque puro y exclusivamente subjetivo.
Eydis Deivis Pérez Muñoz
Desde
la lectura inicial, la comprensión de la subjetividad desde la óptica de Alfred
Schütz deja muchas preguntas por hacer. El texto abre la posibilidad que las
ciencias sociales y la conducta de los individuos sean abordadas desde la
observación tratando, en su medio, de buscar los hechos desde el mundo real en
el que ocurren. Se analiza como a través de la subjetividad se abre una
dimensión para abordar los asuntos humano y
“por ende, en tanto sustrato crítico para la construcción de hipótesis
científicas acerca del mundo” [1] en otras palabras tomamos
la realidad social del sujeto, construyendo de manera comprensiva un mundo en
el que se mueve el hombre en su cotidianidad.
Desde
la perspectiva del autor, su concepto de subjetividad esa enmarcado en conocer
la importancia de la compasión que da sentido a las acciones humanas para
explicar los procesos sociales, dado al complejo mundo de significados que
construimos nosotros mismos. El sujeto, le da sentido a las acciones desde su
propio ángulo e incluyendo en acciones significativas a los demás para que
hagan parte de ello.
Schütz
permite dar a entender como la subjetividad interviene en el significado que
los individuos dan a las acciones y como eso ayuda a comprenderlas. Elaborando
un entramado de nociones propias e interpretando el mundo que lo rodea.
Teniendo
en cuenta lo anterior, y tratando de responder a la pregunta ¿Por qué el objeto
de estudio de las ciencias sociales es el sujeto? Podríamos dar una respuesta y
es que lo que se trata de “comprender el
significado de los fenómenos de mundo social remitiéndolos a los significados que los propios implicados
les confieren”[2] de esta manera entenderíamos que los individuos elaboran
unos elementos que les permiten dar sentido a la realidad, bajo nociones
particulares y contextos particulares, construyen un sistema de símbolos y
esquemas mentales que le dan coherencia a su realidad, sumergiéndose en
estructuras significativas con intencionalidad, constituyendo una compleja red
de experiencias capaces de ser adaptadas a las vivencias cotidianas y
estableciendo intereses y decisiones que se retroalimentan de las vivencias y
conexiones adquiridas conscientemente y
adaptadas a las relaciones con los otros.
Para ello, el sujeto, centro principal de
estudio de las ciencias sociales, tiene una vivencia subjetiva con el mundo, lo
que le lleva a reflexionar sobre ella emitiendo juicios y conceptos, dándole
significado y posibilitando la comprensión a lo largo de su vida personal. En
palabras de Alfred Schutz “el mundo social es un complejo sistema de
perspectivas donde percepciones, vivencias y experiencias de los actores
constituyen un entramado a descifrar y no un dato base”[3]
Cada
individuo convive en situaciones propias de su historia personal y en sociedad,
establece interpretaciones, acciones y creaciones durante su trayectoria en el
mundo, construye, inventa, presenta aspiraciones, deseos, emociones todas ellas
articuladas bajo una forma de vida en y con los demás, en espacios culturales
validas alrededor de su entorno, con
esto podemos articular un sinnúmero de experiencias subjetivas que le
dan sentido a lo que aprende mientras convive en la acción e interacción con
los otros.
Olga
Lucia Rodríguez Ruiz
Anteriormente,
el estudio del sujeto se realizaba entre la antropología, la gnoseología, la
epistemología, desde las mismas ciencias exactas y hasta la metafísica; pero no
había algo que relacionara al sujeto en la acción y al sujeto en el mundo. De
igual modo, la filosofía antiguamente se tomaba como un postulado, que enunciaba los hechos que más
tarde la ciencia los pudiera demostrar; y una vez, éstos fuesen introducidos en
la ciencia social dentro de los parámetros de la sociología, se convertirían en
la acción social como acción propia del hombre. Por tanto, el papel que juega
las ciencias sociales hoy, fundamenta el aspecto social en la posible posmodernidad
del tiempo cambiante donde el sujeto ha variado en conocimiento, debido que lo
que hoy es certero para mí, mañana puede ser falsedad. Esta subjetividad es la
que nos está donde muestra del porqué el objeto de las ciencias sociales es el
sujeto.
Martin
Heidegger, expresa que la metafísica nos trae la probabilidad de un hombre
basado en un abanico de posibilidades, inmerso en un mundo donde encuentra
múltiples caminos por recorrer, con el fin de colacionarse o confrontar una
cosa con otra. La subjetividad por ende,
es el estudio del sujeto pero desde otra perspectiva más clara: desde la
fenomenología y de las mismas ciencias sociales; por eso Edmund Husserl en la
fenomenología recalca la relación de este fenómeno social con la realidad
tangente que le incurre al hombre. De allí que Schütz quiere relacionar sus
conocimientos con los de Max Weber, Henri Bergson y Husserl para complementar
las teorías.
Bergson,
trata de manifestar en el conocimiento
la posibilidad de mostrar la realidad del ser por medio de un pilar y de sus
dos categorías, como lo planteó Emmanuel Kant.
Él dice que el hombre es un ser limitado en conocimiento sobre espacio y
tiempo, de allí que Bergson quiere retomar este nuevo pensamiento para mostrar
la habilidad de relacionar los conocimientos y lo que la ciencia pretende
demostrar.
La
relación del sujeto con las Ciencias Sociales es una realidad, teniendo en cuenta
que éstas tratan y se ocupan de las interrelaciones humanas a través de la
historia, y siempre en su ámbito de estudio se encontrarán las acciones
conjuntas entre dos o más personas. Toca
dejar claro que no siempre fue así, fueron muchos siglos discutiendo, el objeto
de estudio de estas ciencias, aunque hoy no se pueden descartar los contextos, ya
que éstos influyen de manera decisiva en el desarrollo del ser humano.
Al
tener las Ciencias Sociales al sujeto como objeto de estudio, se delimita la
realidad en sus aspectos históricos, geográficos, sociológicos, políticos,
económicos, antropológicos y psicológicos, cada uno de estos aspectos se
potencializan debido a las habilidades cognitivas específicas que poseen los
seres humanos y a la creación de una conciencia; además se producen
representaciones abstractas que en general influyen en su ser y generan reglas
de interrelación entre todos los individuos de manera compleja. Lo anterior permite diferenciar a las
Ciencias Sociales de las Naturales, no obstante de la aplicación de metodologías científicas y de fuentes
rigurosas se le sigue dando un exceso de subjetivismo a las Ciencias Sociales,
teniendo en cuenta que es el hombre quien interpreta los fenómenos que el mismo
produce.
Concepto: La Verdad
¿QUÉ ES LA VERDAD?
“La
verdad siempre se halla en la simplicidad y no en la multiplicidad y confusión
de las cosas” Isaac Newton
Rubbi Castro MCausland
Desde
sus inicios, el hombre ha sentido la necesidad de mejorar su forma de vida.
Gracias a esto, se han dado gigantescos avances en prácticamente todos los
campos. No obstante, y a pesar del cúmulo de conocimientos que hoy se maneja,
no es factible aún dar una definición exacta de Verdad. Se podría decir que la
Verdad se relaciona directamente con la realidad, en la medida en que es un
reflejo de ésta. Pero, es importante entonces aclarar que la realidad es, a su
vez, un evento circunstancial, es decir, depende de factores inherentes a cada
individuo. Ante esto, se define la verdad como la visión que se tiene de una
realidad. Esta definición un tanto arbitraria de lo que yo considero Verdad
deja claro que en la medida en que se logre mejorar y completar esa visión de
la que hablo, así mismo la Verdad llegará a ser más firme y válida. Ortega y
Gasset afirmó: "Yo soy yo y mis circunstancias..." haciendo una clara
alusión al hecho de que cada ser percibe el mundo, la realidad desde su yo, un
yo que está influenciado por el contexto en el que se encuentre, por las raíces
de las que surge, por las normas sociales que lo han moldeado. A partir de esta
percepción surge la Verdad, objetiva porque se basa en la realidad, pero
también subjetiva porque esta realidad recibe influencias de los factores antes
mencionados. Lo ideal entonces es tener claro que aún cuando no hay una verdad
absoluta y total tampoco podemos quedarnos en verdades particulares porque
estaríamos viendo sólo una parte de la realidad. El ser humano debe entender
que hay muchas verdades y que si nos preocupamos por conocerlas estaremos
colaborando en la construcción de una realidad más completa y universal.
Isbelis Jácome Mendoza
Si
se pudiera definir concretamente el concepto de verdad o siquiera su
significado más elemental, ya estaríamos en posesión de toda la verdad; pero lo
único que es posible experimentar, es una duda intelectual que nos angustia la
existencia. Tenemos conocimientos y con ellos un acceso a los mismos significados
que construimos para justificarnos, pero el saber que conduce al sentido, esto
es exactamente lo que nos falta; y este es el gran problema de la verdad. Mas
sin embargo puedo intentar emitir un acercamiento de lo que interpreto como
concepto de la verdad:
La
verdad es la correspondencia que existe entre el objeto y su existencia,
correspondencia entre sujeto y su existencia, la verdad es establecer conformidad entre el entendimiento
y el objeto, conformidad entre el entendimiento y el sujeto, la verdad es la
correspondencia exacta entre las palabra, los gestos y las acciones que se usan
para expresar lo que realmente se piensa.
Eydis Deivis Pérez Muñoz
Teniendo
en cuenta los conceptos manejados por el autor, Carlos Gershensons, destacamos
lo siguiente, para luego dar algunos esbozos personales sobre el concepto de
verdad:
•Desde
esta perspectiva la Verdad, está sujeta a un Contexto, definidos bajo un
conjunto de circunstancias y condiciones que rodean y determinan una idea, una
teoría, una proposición o un concepto, ello a partir de este marco de
referencia en el cual se use.,
•Desde
otra perspectiva la Verdad tiene en cuenta el Lenguaje, ya que es una
herramienta de comunicación y es un medio que posibilita el pensamiento. No
podemos decir nada sino con el lenguaje y tampoco podemos pensar ni conocer
sino mediante el lenguaje. El lenguaje es un producto social y cultural.
•Desde
otro punto de vista, la Verdad, sumado dentro de la Sociedad y su Cultura, las verdades dependen del contexto y
el lenguaje y que ambos se forman culturalmente: solo podemos generar
conocimiento nuevo basándonos en nuestra cultura. Debemos tomar en cuenta que
nuestras verdades no son ni completamente objetivas ni completamente
subjetivas, pues dependen del lenguaje, del contexto, de la sociedad y de la
cultura. Nunca serán absolutas, pero eso no quiere decir que no sean válidas.
•Así
mismo, la Verdad sumada a partir de la Lógica, permite construir las verdades dentro de un conjunto de
verdades sociales, lo que quiere decir que son verdades provenientes de muchos
o múltiples contexto y puntos de vista.
Definir
la verdad, es algo complejo, ya que en si es un concepto abstracto, muy difícil
para definirlo y explicarlo. Dependemos de varios factores para intentar desde
varias ciencias explicar y llegar a promulgar algo mucho más concreto y
aceptado, en preciso entender que para llegar a una aproximación sobre la
verdad hay que pasar por filtros o como lo son: puntos de vista individual,
grupal, contextos sociales, culturales, religiosos, económicos, políticos, en
fin, que determinan lo que es real dentro de lo que consideramos verdad.
Es
más, tomo algo de San Agustín, como una referencia para determinar los opuestos
cuando dio una explicación interesante, en el contexto de la Edad Media para
él, el mal es la privación del bien. Para San Agustín, el mal no viene de Dios
el creador, sino del hombre mismo, siendo el único mal en él”. En otras
palabras, el mal es la ausencia de bien. Por otro lado, desde la física el frio
la ausencia de calor y la oscuridad es la ausencia de luz.
De
acuerdo a lo anterior, algunos conceptos, pueden verse a través de sus opuestos
para generar una explicación, como la verdad y su relación con la mentira.
Ambas dependen de que es una y que es la otra para entender bajo esos elementos
lo que buscan cono valido en su interpretación. Nosotros, podemos estar
observando algo, desde una perspectiva diferente y otros, explicar desde otro
punto de vista. Algunas verdades son absolutas y demostrables por los métodos
que se usan -científicos- pero otras verdades, muchos más relativos se
argumentan a partir de la lógica, la subjetividad y la realidad bajo la cual
están siendo juzgadas, observadas y detalladas.
Todo
concepto está sujeto a una relación entre objeto y sujeto, en este caso, el
concepto de verdad. Sin embargo, debemos dejar claro que ello se ve
condicionado por valores y actitudes, los cuales le dan una relación y
variación de la idea. La esencia de la verdad es una idea desde mi perspectiva,
está marcada por lo que miro, por las experiencias que tengo y por las
condiciones que me llevan a ofrecer una
idea de lo que es cierto y valido. Mi subjetivismo determina el objetivismo de
otros, es una postura abierta a reflexión. Si la verdad es lo concreto y valido
para mi entonces ¿los demás también pueden crear su propia verdad sobre algo?
Tal vez, solo que no puedo percibir si es o no valido, sino a la luz de sus
circunstancias y las pruebas que debe demostrar para justificar su acción.
La
verdad es una mirada desde una perspectiva diferente. Varía de acuerdo a
estados que tenemos los individuos y además, de las percepciones de nuestro
contexto, la verdad es certeza, desde una realidad, es validada por otros,
siempre y cuando entiendan. Como se manifiesta ello, por el lenguaje, los
símbolos que nos den sentido, la cosmovisión de un mundo igual y entendible por
muchos individuos. En otras palabras, solo desde lo que agregamos, desde el
valor se inscribe mi particularidad. La verdad se entiende y establece si existe
un proceso correlacionado entre sujeto y objeto, sumados a conocimiento,
pensamiento, expresiones, sentimientos, realidades, tiempo, espacio,
cosmovisiones, así mismo, creencias, ideologías, símbolos y construcciones
verbales y no verbales, que le dan sentido a mi construcción mental para ser
entendida y aceptada por otros.
Olga Lucia Rodríguez Ruiz
La
verdad es que desde tiempos remotos, el concepto de verdad ha sido objeto de
reflexión; es por ello que el hombre emplea esta palabra proporcionándole
diversos significados según su uso y utilidad.
Es claro que existen verdades ontológicas, lógicas y morales, que aunque
parecieran estar divididas, se relacionan estrechamente debido a que el sujeto
debe ser coherente con su pensamiento y sus acciones, y sus acciones con su
pensamiento. Considero que la Verdad es
la aprobación de las cosas con el significado que la mente forma de ellas,
estableciendo una relación y correspondencia de vivencias entre el sujeto, el
objeto y su relación mediadora con el pensamiento. Desde este punto de vista la
verdad y el bien son lo que el individuo quiere que sean y no lo que son en
realidad porque en nuestra vida cognoscitiva, nosotros somos los creadores de
la verdad y el bien.
En
conclusión lo que hoy vivimos de acuerdo con la verdad actual, podría ser
considerada como falsedad en el día de
mañana.
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